En Uruguay, más de 3.000 niñas, niños y adolescentes crecen en hogares 24 horas —una de las tasas más altas de la región—, donde permanecen en promedio siete años.
Comprender que deben vivir en una familia, es el primer paso para transformar un problema grave, que afecta a la infancia y la adolescencia más vulnerable del país.
La internación impacta en su desarrollo y, aunque debería ser excepcional y transitoria, es una práctica que Uruguay arrastra desde hace casi un siglo.
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Miles de ni��os, ni��as y adolescentes en Uruguay crecen en hogares 24 horas. Es una pr��ctica que se arrastra desde hace casi un siglo, pese a que est�� ampliamente demostrado el da��o que genera en su desarrollo. Hay una cierta tendencia que es digamos que es el sistema que viene funcionando as�� desde los a��os 30. Desde la d��cada del 80, las autoridades vinculadas a la protecci��n de la infancia ya sab��an que internar en centros de 24 horas no era el mejor camino. 40 a��os despu��s, sin grandes cambios, las autoridades reconocen que la situaci��n no da para m��s. Ya en esa ��poca vimos que las instituciones totales, los hogares de amparo, albergue como se quiera llamar, eran una soluci��n, era un espacio de protecci��n, pero eran tambi��n un problema y que habr��a que cambiarlos y pensar otro mecanismo, as�� como estamos aportando, porque es esta cuesti��n de lo que nos estamos encontrando y del sentir que nos estamos siendo como instituci��n, con el rol y con la responsabilidad que tenemos. Garante de la protecci��n. El Estado uruguayo fue observado por organismos. De Derechos Humanos nacionales e internacionales, por sus altas tasas de internaci��n de ni��os, ni��as y adolescentes y por las condiciones en las que viven en los centros. 24 horas. Sin embargo, los problemas de fondo siguen sin resolverse. B��sicamente lo que nosotros estamos viendo es que las situaciones son las mismas, o sea, no hay algo nuevo que haya surgido, lo cual hace que sea un sistema que est�� en crisis, eso no hay ning��n tipo de duda y cuya crisis es estructural, o sea, ya no depende de una de una administraci��n parte del cambio. Est�� en evitar que lleguen a estos centros y que se les asegure desde el comienzo, el derecho a vivir en una familia propia extendida, una familia amiga o una familia adoptiva. Hoy con una perspectiva de Derechos Humanos y del desarrollo del ni��o, preferimos no separar al ni��o de su entorno, de su familia, sino apoyar la familia. Tenemos un gran tema que tiene que ver con tal vez confundir lo que son situaciones de pobreza con situaciones de vulneraci��n de derechos. Pero muchas veces se confunde y terminamos o termina el sistema disponiendo el amparo en esas situaciones donde ser��a evitable. La premisa es la internation es la ��ltima, el ��ltimo recurso. Ahora nosotros tenemos que resolver con lo que tenemos, poco o mucho o nada. Prevenir la internaci��n, fortalecer a las familias y proteger a ni��as, ni��os y adolescentes necesita del trabajo coordinado de m��ltiples ��reas del Estado y de la sociedad civil. Y el sistema no es solo inaugu el sistema tambi��n son aquellas otras instituciones que trabajan en conjunto con y que son muy importantes. Muchas veces. ��C��mo podemos pensarnos en una pol��tica? Toda Junta que creo que es poniendo en el centro a los ni��os y a sus familias y a las ni��as y a su familia, y desde esa centralidad este mirar con diferentes lentes y dando la respuesta de que cada instituci��n tiene que dar. Ha pasado casi un siglo y los problemas persisten. El sistema de protecci��n no protege como deber��a. ��Por qu�� Uruguay no logra prevenir la internaci��n y garantizar que ni��os, ni��as y adolescentes vivan en una familia?