Nuestras compañeras y compañeros en Gaza siguen entregando suministros médicos esenciales, muchos de ellos para bebés prematuros. Nuestra compañera Tess Ingram nos pide que pensemos por un momento en esos diminutos recién nacidos, tan frágiles, muchos llegados al mundo demasiado pronto, con un peso demasiado bajo. Su vida pende de un hilo en medio del horror. Seguimos apoyando a los pocos hospitales operativos en la Franja: cada incubadora, cada respirador, cada jeringuilla, cada manta... es la demostración de que no los hemos olvidado. Pero no es suficiente. Estos bebés necesitan mucho más. Necesitan un alto el fuego real y sostenido. Necesitan que la ayuda entre a la escala que merecen sus vidas.

Gracias millones de gracias por vuestra labor

Inicia sesión para ver o añadir un comentario.

Ver temas