El 28 de junio de 1969, en Nueva York, la policía allanó el bar Stonewall Inn, un refugio para personas LGBTI+. No era la primera vez que ocurría ni el primer lugar, pero esa noche, algo cambió: resistieron. Durante días, cientos de personas - en su mayoría trans, lesbianas, gays y drag queens racializadas - salieron a la calle para decir basta. Aquella revuelta marcó el inicio del movimiento moderno por los derechos LGBTI+ en el mundo. Hoy, más de 50 años después, muchas de esas violencias siguen vivas. En Argentina, en Perú, en Colombia, en Estados Unidos, en Hungría, en Trinidad y Tobago y en muchas partes del mundo. Necesitamos recordarlo los 365 días del año. Porque el orgullo no nació como una fiesta. Nació como una respuesta a la opresión y a la violencia.